
Cuando ya no quieras ver el sol, ni refugiarte en la luna, ven a mí tan rápido como una estrella fugaz, pero por favor quédate.
Llámame cuando no quieras hablar con nadie y bésame cuando quieras acostarme, pero por favor quédate.
Sumérgete en mi mirada y piérdete en mis caricias hasta encontrarte frente nuestros deseos más salvajes, y por favor quédate.
Mi cama pide por favor que hagas lo que hagas te quedes, y deslumbres con tu sonrisa mi habitación, me arropes y mezas como la luna a los soñadores y me beses entre sábanas.
[...]
Mira niño, te voy a ser muy sincera, clara y directa, tengo una corazonada ¡le estamos ganando la batalla a las heridas del corazón!
No hay comentarios:
Publicar un comentario