martes, 9 de febrero de 2016

Hola papá

Siempre te he llamado por tu nombre en parte por coraje.
Escribo sin saber si leerás esto o después de la vida no hay nada, vacío, como el que yo te hice.

Creo que ambos nos debemos una disculpa ¿no crees? Ninguno supimos llevarlo aunque yo siga convencida de que sí.
Me cuesta entender por fin que a cada cual le llega su mala suerte, la tuya fue mucha pero le podría pasar a cualquier persona, no estoy enfadada, solo triste, ya no es rabia lo prometo. No te dejaste ayudar y lo acepto, no creo que hubiese sido la mejor hija del mundo pero si en estos años te hubiera hablado sería pésima en una relación como esta, te lo aseguro.
Sabes? Todavía pienso en ti en muchas ocasiones y a llorar, espero que estés bien ahora y sepas llevar tu enfermedad allí dónde estés o no supongo que todos los besos y abrazos que te rechacé no se merecen pero no fui capaz, eres el hombre que más me ha marcado pero no puedo decirle a alguien que le quiero si no es así, no sé que siento por ti. Solo eso, tenía que decirte que ya no estoy enfadada que puedes estar en paz conmigo